Reduce el estrés con el yoga reconstituyente
Hace unos días hablaba en este post de lo que era el yoga reconstituyente o restaurativo. Hoy quiero explicaros un poco más en detalle el efecto que tiene en el cuerpo, y sobre todo, como te puede ayudar a combatir a ese peligroso enemigo llamado estrés…
Cuando se practica una clase de yoga se hacen muchos tipos de posturas diferentes: extensiones de columna, flexiones, invertidas, torsiones… Está demostrado que las asanas generan determinados efectos en el cuerpo. Por ejemplo, se ha descubierto que cuando una persona hace una invertida -es decir, cuando su corazón está por debajo del nivel de la cadera- esto tiene efectos increíblemente calmantes para el sistema nervioso y ayuda al sueño. Yo he tenido alumnos con insomnio que al hacer una invertida en yoga restaurativo se han quedado dormidos por este efecto. Evidentemente hablo de una invertida suave, apoyada y controlada que no tenga que aguantar la tensión, no hablo de las invertidas activas de los estilos de yoga más dinámicos como sirsana o pincha mayurasana.

De esta forma cada asana tiene un efecto diferente: algunas estimulan el cuerpo, otras mejoran la digestión, liberan la tensión acumulada en los músculos, flexibilizan y movilizan la columna, aumentan la capacidad respiratoria… Todos estos efectos se combinan cuando hacemos nuestra práctica de yoga restaurativo, pero si además nos hacen una sesión personalizada podemos encontrar una gran mejoría de los dolores/patologías que tengamos. Algunos alumnos han venido con contracturas musculares y se han ido a casa sin ellas. Otras personas con algún tipo de movilidad reducida, durante la sesión han relajado tanto la musculatura que la rigidez se ha reducido y el alumno ha conseguido recuperar un poco más de movilidad. También se pueden experimentar mejoras del sistema digestivo, de la calidad del sueño, del retorno venoso que ayuda a descansar las piernas, y sobre todo, el gran gran beneficio para mi, es que está demostrado que el yoga reconstituyente baja los niveles de estrés.
Y esto es muy importante porque cuando estamos estresados durante mucho tiempo llega un momento en que el sistema parasimpático (simplificando mucho, el sistema que se encarga de la regeneración, la digestión y las defensas, entre otras cosas) se «apaga» o no funciona correctamente, por lo que acabamos sin regenerar tejidos, ni generamos defensas, la capacidad digestiva disminuye y surgen complicaciones alimenticias y a la larga podemos tener problemas de musculares, digestivos, hormonales…
A nivel médico el problema es que es muy difícil demostrar que el estrés es la causa de determinadas enfermedades, por lo que no se habla mucho de los verdaderos efectos nocivos que puede tener a largo plazo. La buena noticia es que con el yoga reconstituyente se consigue activar el sistema parasimpático y poner en marcha los mecanismo corporales que algunos tenemos prácticamente apagados por el ritmo de vida que llevamos, así que podemos notar muchísimas mejoras en nuestra calidad de vida.

La parte negativa cuando se quiere practicar el yoga reconstituyente es que hay pocos centros donde practicarlo, debido a la gran cantidad de material que se necesita, y a que no se puede trabajar correctamente con grupos muy grandes. Esto hace que la oferta sea limitada, desgraciadamente.
Otra opción que puede ser interesante es formarse en este estilo de yoga para así poder realizar auto-práctica en casa. Sólo necesitas espacio donde poder guardar todos los soportes y disponer de algo de tiempo. En realidad, la parte más compleja de la auto-práctica del yoga reconstituyente, no es tanto el tener que auto-ajustarse todos los soportes sino el hecho de tener que controlar el tiempo que se pasa en cada postura. En mi caso voy poniendo alarmas que me avisan de cuando cambiar de asana, pero el sonido rompe un poco la experiencia.