¿Qué es el yoga restaurativo o reconstituyente?

Hoy en día hay muchos estilos diferentes de yoga: hatha, vinyasa, yin, rocket, kundalini… En el post de hoy os hablaré del yoga restaurativo o yoga reconstituyente, una práctica muy tranquila que está indicada, por ejemplo, para personas convalecientes, con problemas de movilidad, gente mayor, personas con estrés y ansiedad… Precisamente porque se trata de una práctica completamente pasiva y muy suave. Pero no os dejéis engañar, sus efectos en el cuerpo y la mente son tan profundos que se la recomiendo probar a cualquier persona de cualquier edad.

El yoga restaurativo es un estilo de bastante moderno porque lo inicia Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar, más conocido como B.K.S Yyengar, en los años 60. Él utilizaba soportes (cojines, bloques, mantas…) y los empieza a incluir en algunas de sus prácticas y a volverlas más estáticas. Más tarde, una de sus alumnas, Judith Lassater, es quien se dedica exclusivamente a desarrollar lo que hoy en día conocemos como yoga restaurativo. Actualmente Judith imparte formaciones de yoga restaurativo en Estados Unidos, donde este estilo es bastante popular. Yo tuve la suerte de formarme con una alumna directa suya, en Mandiram Yoga (Barcelona).

yoga restaurativo
Cualquier elemento puede ayudarnos en restaurativo: sillas, mantas, pañuelos, bolsters, cinturones…

Lo que diferencia el yoga restaurativo de otros estilos es que no se usa el cuerpo para sostener la asana (la postura) sino que directamente nos relajamos en el suelo y son los soportes que se utilizan (mantas, cojines, bolsters, bloques, pañuelos…) los que sostienen la postura; esto hace que se pueda pasar mucho tiempo en cada postura sin realizar ningún esfuerzo, de forma que el cuerpo se va relajando profundamente y los músculos se sueltan a unos niveles que, personalmente, no he experimentado en ninguno de los otros estilos de yoga que he probado.

La gente confunde a menudo este estilo con el yin yoga porque también se practica de forma estática en el suelo, pero en yin se usan muy pocos soportes y es el alumno quien sostiene la postura, a diferencia del yoga restaurativo, que como hemos dicho, son los soportes los que nos mantienen en la postura para que no tengamos que hacer esfuerzo alguno, ni siquiera aguantar nuestro propio peso. El cuerpo en esta práctica está totalmente laxo y por poner un ejemplo, pueden llegar a realizarse sólo cuatro asanas en una hora de sesión.

En yoga restaurativo se practican menos asanas que en otros tipos de yoga. En total este estilo trabaja con unas 14-16 asanas. Hay que recordar que no se hacen posturas de pie, solo se trabaja en suelo, ya sea tumbado o sentado, por eso hay una menor variedad de posturas que en otros estilos. Para que te hagas una idea, en una sesión de yoga restaurativo se suelen practicar unas 4 o 5 asanas como mucho, mientras que en una clase de vinyasa hay por lo menos 15-30 asanas diferentes o incluso más.

El ambiente también es algo muy importante en el yoga restaurativo. Se suele practicar a oscuras o con muy poca luz, y en absoluto silencio, sin música ni mantras. De esta forma se consigue una mayor relajación. De igual modo es imprescindible que la persona esté cómoda en todo momento, y sobre todo que no pase frío, pues eso haría que la musculatura se pusiera rígida y no conseguiríamos relajar a la persona.

Siempre se debe buscar la máxima comodidad del alumno en yoga restaurativo

¿En qué casos no estaría indicado este tipo de yoga? Puede que en casos de personas con un estado mental tremendamente alterado, que lleven mal el estar quietos mucho tiempo. Pero creo que prácticamente todo el mundo podría practicar yoga restaurativo, porque además las asanas se pueden adaptar a las particularidades de cada alumno.

Y sobre el mejor momento del día para realizar esta práctica… hay quién recomienda por la mañana, recién levantados, ya que tenemos la mente más relajada y es más fácil estar tranquilo durante la sesión, pero yo prefiero hacerlo a última hora de la tarde porque tiene un gran efecto relajante y luego se duerme mucho mejor. Las horas de sueño profundo aumentan, se levanta una mucho menos cansada o incluso antes, porque no se necesita dormir tanto ya que el cuerpo ya se ha regenerado después de la sesión de yoga.

Si te animas a probar el yoga restaurativo, lo ideal serían sesiones individuales o como mucho de cuatro o cinco personas, algo muy acotado para garantizar que la experiencia sea lo más enriquecedora posible. Se pueden hacer sesiones en grupo, pero deben ser grupos reducidos, porque se utilizan muchos soportes y hay que moverlos cada vez que cambiamos de asana. Para mi más de cuatro personas sería una locura a no ser claro, que hubiera más de un instructor y se repartieran a los alumnos.

¿Te animarías a probarlo?

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